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sábado, marzo 07, 2009

Arepas a 1.50 BsF

Como ya habrán leído/visto/escuchado, nuestro querido y desquiciado Ministro de Comercio, el señor Eduardo Samán, luego de tener múltiples pesadillas en las que una arepa gigante de 20 BsF lo perseguía para engullirlo; ha decidido intervenir todas aquellos comercios dedicados a vender este preciado y venezolanísmo alimento, por considerar que dichos establecimientos venden sus productos por encima de lo que el índice irreal legal establece.

En su batalla contra la usura, Samán argumenta que con 1 kilo de harina pueden preparase 20 arepas, y que con un kilo de pernil es posible rellenar la misma cantidad, por lo que una unidad de nuestra querida arepa, valdría tan solo 1.50 BsF.

Ahora bien, tanto usted como yo nos estamos preguntando en este momento cómo demonios luciría una arepa de 1.50 BsF... ¿barata?, ¿pírrima?, ¿sería una arepa de mierda?. No se imagine mucho, que Ensalada Materialista le da la respuesta. Cuando Usted vaya a su arepera chavista de confianza, y ordene su respectiva arepa, Usted recibirá:

*Arepa pelúa -literalmente- de 1.50 BsF*


*Arepa Reina Pepiada -literalmente- de 1.50 BsF*

*Arepa de pernil -rellena con 0.0000001 gramos de carne- de 1.50 BsF*


*Arepa sifrina -con BlackBerry PIN incluído- de 1.50 BsF*

[Samán dice: ¿un Vergatario? ewww!!!]

*Arepa Bolivariana rellena con Diablo Rojo en vez de Diablito -más barato, pues- de 1.50 BsF*

Pues bien, lo anterior fue sólo un reflejo de que estamos más jodidos que el coño y ni una arepa nos podemos comer ahora las asombrosas medidas que está tomando el Gobierno Bolivariano a.k.a Sí, sí, sí con Chávez; para combartir la especulación a la que estamos sometidos todos los compatriotas revolucionarios de esta hermosa patria.

¡El pueblo esperaba por sus arepas de 1.50 BsF!

Au revoir!

sábado, febrero 07, 2009

Hoy pagué 40 BsF por una patilla

No soy muy fanática de la idea de hacer de éste un espacio anecdótico, pero la verdad es que a mi me pasan unas vainas tan "no comunes", que llego a sentir que representan señales divinamente esotéricas que merecen ser escritas.

En fin, la cosa es que hoy estuve por el supermercado haciendo unas de esas "compritas rápidas pa' la semana", y como siempre, a la hora de pagar, mi cuerpo procedió a activar sus sensores estratégicos para localizar a la cajera con el mayor nivel de retraso mental en el mundo -o al menos en el supermercado-. La muchacha se veía bien simpática y todo, con su sombrerito de "Feria de las Hortalizas de Central Madairense/Viva mejor por menos", su cabello decolorado -que no podía faltar-, y su sonrisita de mujer carente de materia gris amable.

Debo confesar que estaba bastante distraída, pues DETESTO ir al mercado y siempre hago lo posible por salir rápido de allí. Por esa razón, apenas pude darme cuenta de que Miss Cajera Tarada International 2008-2009, no se sabía ningún código y me estaba cobrando un melón como si fuese un ajoporro. Entre risa y risa, me aclaró que lo había anulado; así que procedí a pagar sin darle muchas vueltas al asunto.

Al salir del mercado decidí hacer una pausa en mi camino, y comprar, como todas las tardes, mi respectivo "café de la reflexión". Mientras lo tomaba relajadamente, se me ocurrió revisar la factura de mis compras -cosa que casi nunca hago-, porque en verdad me pareció que el golpe de la inflación estuvo bien duro. En eso descubrí que me habían cobrado unos cuantos Kilos de "Nueces del Nogal importadas y carísimas" que, EVIDENTEMENTE, no había adquirido.

Respiré profundo y me dirigí nuevamente a ese establecimiento horrible lleno de comida y gente para hacer mi respectivo reclamo. El señor encargado revisó todas mis bolsas en búsqueda de las benditas nueces, pero en su defecto, encontró una patilla, una vulgar y verde patilla.

Resulta que la dislexia de mi amiga la cajera no sólo hizo que confundiera melón con ajoporro, sino que también pensara que mi patilla estaba rellena con nueces del nogal o que en su defecto, era una patilla en cuyo interior había un genio mágico con cara de nuez, que me iba a conceder todos mis deseos -es lo mínimo que puede hacer una patilla de 40 BsF-.

Lo bueno del asunto es después de UNA CALUROSA HORA llena de disculpas cajerianas/risas generalizadas/chalequeos cajera-cajera/pensamientos suicidas/rencor hacia frutas y nueces/firmas de documentos/aburrimiento extremo, me regresaron el dinero... pero no la patilla.

Después de todo, creo que sí era mágica.

Au revoir!