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domingo, noviembre 23, 2008

Mi burrada del 23N

Lo que me pasó por burlarme de la lentitud de los viejitos y del cotufismo del poco de mamás siliconudas que organizaban mi centro de votación.
Hoy es domingo 23 de noviembre, día de las acostumbradas elecciones pre-decembrinas en Venezuela, que, por cierto, ya son una especie de ceremonia sagrada que se realiza para dar paso a la -pírrica o revolucionaria- navidad.
De cualquier modo, como muchas personas que desean desesperadamente que ciertas criaturas/adefesios/monstruos adeptos al gobierno compartan sus dotes de corrupción con otros mini monstritos como Bonbonsky & Co (me incluyo en ese grupo, Webonsky, es menos creepy que Diosdado); salí a votar bien tempranito.
Tempranito = 4.00 am (¬¬')
-I Know, I'm a vote freak!-
En fin, el asunto es que por problemas de imsomnio mayor, no ejercí mi derecho al "descanso preelectoral", hecho que me sirve de excusa para la pena que pasé.
Luego de pasar toda la cola reclamando la ineficacia/ineficiencia de las "señoras amas de casa desesperadas" que estaban encargadas de mi centro de votación; ya que las "niñas" no podían establecer un orden lógico para pegar las listas (luego comprendí que todos sus problemas eran por falta de comunicación, ya que tanto colágeno no las dejaba ni abrir la boca); luego de decirle lento hasta al viejito con respirador artificial; cuando llegó mi turno de pasar a votar, nuevamente el karma me atacó. Les explico:
Todo iba bien hasta que el muchacho de mi mesa me dice:
-¿Sabes cómo votar?
Yo, desesperada por terminar la jornada e irme a DORMIR, además indignada porque le hiciera esa pregunta a la única persona menor de 85 años de ese centro (GRACIAS), me limito a hacer un gesto afirmativo con la cabeza, mientras corro a la maquinita. A todas estas, el tipo sigue preguntándome/diciéndome cosas, a las que no presté el mínimo de atención.
Una de esas cosas, era que le avisara cuando estuviese lista para activar la máquina, y así PODER votar.
Cuando me preguntó si sabía cómo era la movida, yo asumí que se refería al hecho de saber cuántos óvalos tenía que marcar en cada tarjetón, cosa que tenía clarísima. SIN EMBARGO, yo había ASUMIDO (mala mía), que la máquina iba a estar lista cuando llegara, esperando para
ser oprimida, y que lo que me había dicho el pana, era que le avisara cuando estuviese lista para oprimir VOTAR, cosa que EVIDENTEMENTE me pareció absolutamente ilógica.
Así que entro y me encuentro con los tres tarjetones, una lupa y una pantallita. En ese monitor, aparecía un teclado numérico y un aviso de que se necesitaba una clave.
A todas estas -mi pegadez y yo-, dijimos:
- ¿Qué es esta vaina? ¿será la cédula?
Por lo que empecé a oprimir los botones tratando de marcar mi número de cédula, obteniendo como respuesta muchos chillidos. Mi intento fallido hizo que examinara los tarjetones, intentara hundir todas las cosas posibles (incluso intenté oprimir el tarjetón con la punta de la lupa, lo admito, que de lo peor soy), para ver si algo cambiaba en el monitor.
Presa de nervios al no saber qué hacer, sacaba la cabeza por los cartones con cara de SOS, y el chamo de la mesa me preguntaba:
- ¿Lista?
Cosa que interpreté como:
- ¿Ya votaste?
Y por eso le respondí varias veces:
- ¡¡¡¡NOOOOOO!!!
Frustrada por no entender lo que sucedía, por la gente que estaba esperando para entrar, y viendo cómo me convertía en una LENTA como mis amigas las viejas labios de colágeno, procedo a ENTRAR EN PÁNICO y a empezar a gritarle al muchacho que se acercara (terrible pues, la chochez y yo). No conforme con ser una completa idiota, tuve las santas agallas de RECLAMARLE al pana que "esa mierda me estaba pidiendo una clave, que por qué no me decía cuál era".
El susodicho me miró -MUY FEO, con toda la razón-, y me respondió:
- ¡Pero si y te dije que me avisaras cuando estuvieses lista para activarte la máquina!
A lo que respondí:
- ¿QUÉ? estoy demasiado lista! activa esa vaina!
De allí en adelante comprendí absolutamente todo y pude votar más rápido que inmediato, bajo las miradas de "¿y a esta piazo de enana qué le pasa?" que me llegaban del resto de la gente.
Salí -corriendo- del sitio, sintiéndome como un COMPLETO ANIMAL (maldito karma).
Moraleja: duerme mucho antes de votar, para que puedas calificar a las personas de lentas/lerdas/cotuferas/mongólicas/geriátricas/obsoletas/oxidadas sin actuar como una luego.
Por ahora, a esperar los resultados.
Au revoir!

sábado, octubre 18, 2008

Rigor Mortis

Breve post, cuya única finalidad es expresar el ODIO profundo que siento hacia mis glóbulos blancos -que deben ser 3 y 1/2-, por no cumplir su función de DEFENSA ante todas las cosas raras que invaden mi cuerpo y me causan enfermedades.

Si me cae una lluviecita corriendo de una clase a otra, me da gripe.

Si llego a comer algo semi-condimentado, mi estómago es devorado por sus propios ácidos.

Si como animales muertos, termino con náuseas.

Mis articulaciones ya se desencajaron, al igual que mi mandíbula.

Si no me duele la espalda, es el coxis, y si no es éste último, pues empieza la cabeza.

Si me trasnocho unas horas, al día siguiente no sirvo para nada, por más té verde que consuma.

Si tuviese 80 años no me quejaría, pero DUDE! tengo 60 menos!!!

¿No debería ser mi cuerpo un templo sagrado que resista continuas explotaciones, abusos y perdición?

¿No debería mi estómago resistir un consumo masivo de grotescas salchichas hervidas en agua de cañería de un perrocalentero, carne de gato y hamburguesas triples de tocineta con extra de salsas grasientas sacadas de algún cuchitril que se oxida en la calle?

-ew-

¿No debería ser capaz de bailar hasta el amanecer para luego escalar una montaña, pescar un tiburón, luchar contra el imperio y luego ir a bailar de nuevo?

¿¿No es la "juventud" sinónimo de cosas como "despreocupación"??

¿Es normal que una persona de 20 años tenga una lista de 150mil alimentos prohibidos, y otros 300millones que no debería consumir después de tal o cual hora?

¿Será que todo está en mi mente?

¿Qué pasa?

Voy a comprar vitaminas.

Volveré cuando hagan efecto.

Au revoir!